Entrevista Publicada en:
La psicología en el futuro
Los más destacados psicólogos del mundo reflexionan
sobre el futuro de su disciplina
Rubén Ardila
Publicado en Ediciones Pirámide - 2002
E Profesor Julio Villegas,
es un gran placer estar con usted acá en Santiago
participando en el XXVIII Congreso Interamericano de Psicología.
Es un honor que usted participe en este libro sobre el futuro
de la psicología tal como lo ven los líderes
de la disciplina en el contexto mundial. Podemos comenzar
hablando de lo que usted considera que van a ser las características
de la psicología en el futuro cercano.
J.F.V. Muchas gracias.
Para mí es un gran honor estar incluido en este trabajo,
me siento sumamente orgulloso y quisiera hacerme responsable
al momento de responder las preguntas, aclarando, desde
luego, que tú y yo estamos de acuerdo en que muy
probablemente lo que yo diga tiene que ver también
con lo que yo espero que ocurra. No quisiera caer en el
tema de los wishful thinking, pero al menos sí tengo
claro que en la medida que nosotros tengamos ciertas metas
probablemente construiremos la psicología en función
de lo que nosotros consideramos que sea importante y necesario
para su desarrollo. Contrariamente a lo que yo he visto
en este XXVIII Congreso lnteramericano de Psicología,
algunas personas desilusionadas de la psicología
y de alguna forma preocupadas más que por el progreso
de la disciplina, por las disputas, las controversias que
no son positivas sino destructivas. Yo, contrariamente a
eso, tengo un pensamiento muy positivo, y creo que estamos
progresando. La psicología ha sido muy vulnerable
a las modas científicas, ha sido muy vulnerable a
los wishful thinking, a los buenos deseos, y espero que
nosotros pasemos desde la etapa de la difusión de
la responsabilidad hacia la etapa de asumir la responsabilidad.
Mi impresión es que efectivamente a nivel latinoamericano,
a nivel chileno y en general a nivel internacional ya estamos
en condiciones de ser nosotros los psicólogos los
que asumamos la responsabilidad para el desarrollo de nuestra
disciplina.
En este sentido, pienso yo, que desde el punto de vista
estrictamente prospectivo, uno de los temas más importantes
hacia el futuro es configurar algunas formas de realización
internacional que nos permitan conocer y establecer de qué
manera los principios de la psicología pueden tener
algunas dimensiones de carácter universal (etic),
lo cual pienso que tendría que ver con la dimensión
científica académica. Por otra parte, en el
plano de la formación profesional es donde muy probablemente
tienen mucha importancia los fenómenos emic de la
realidad propia. Creo que tenemos que buscar el desarrollo
de la psicología en estas dos dimensiones (etic y
emic), intentando que de una y otra forma podamos establecer
una serie de acuerdos universales para el desarrollo académico
y científico de la psicología, respetando
al mismo tiempo las diferencias socioculturales que deberían
marcar la formación profesional. Yo entiendo que
a nivel latinoamericano, por ejemplo, esta distinción
recién está siendo vista con cierta relevancia,
porque de una u otra manera en Latinoamérica se han
venido generando campos emergentes. Desde el punto de vista
latino americano creo que efectivamente aquí vamos
a tener que buscar la forma de configurar dos líneas
de desarrollo que no necesariamente son excluyentes, pero
que sí tienen que ser distintas: una es la de carácter
científico-académico y la otra es la del entrenamiento
profesional. Mi impresión es que de cualquiera de
estas dos líneas van a surgir problemas de investigación
que van a ser extremadamente relevantes para el futuro de
nuestra disciplina.
E ¿Cree
usted que hay algunas áreas de investigación
que serán especialmente importantes de acuerdo a
esta línea de pensamiento que acaba de presentar?
J.F.V. Yo sí
creo. En la línea de investigación propiamente,
tal vez nosotros vamos a tener que buscar la forma de sintetizar
de qué manera nuestras investigaciones tienen tanto
relevancia teórica como relevancia empírica
y relevancia social. No podemos en Latinoamérica
estar ajenos a las circunstancias que estamos viviendo,
pero tampoco podemos pensar siempre en una investigación
estrictamente aplicada. Me preocupa fundamentalmente, por
ejemplo, los problemas vinculados a la violencia. En el
caso nuestro, chileno, nos preocupa el tránsito de
una democracia destruida hacia la recuperación de
la democracia. A mí personalmente me preocupa el
sentimiento que uno observa en los jóvenes chilenos
y en los jóvenes latinoamericanos en general, una
cierta indiferencia hacia los problemas sociales. Lo que
yo quisiera es ver de qué forma podríamos
establecer un tipo de programas que nos permitieran recuperar
una cierta percepción de controlabilidad. Muchos
jóvenes latinoamericanos piensan que en su mundo
la toma de decisiones está fuera de su control, la
llevan a cabo gobernantes cuyos intereses no responden necesariamente
a los de la sociedad como un todo. Muchas personas creen
que los gobiernos son malintencionados, perversos, y yo
no creo que esto sea cierto. Es importante que nuestros
jóvenes entiendan que pueden controlar su mundo,
tomar decisiones importantes. Esto sería una línea
de investigación que tendría que ver más
bien con elementos macrosociales en los cuales los psicólogos,
independientemente de su orientación teórica,
deberíamos sentir la obligación de contribuir.
E Esto implicaría
que las aplicaciones de la psicología se centrarían
ante todo en problemas macro que han sido problemas que
la psicología ha descuidado tradicionalmente.
J.F.V. Así
es. Pero también tengo una cierta aprehensión
respecto de que muchos psicólogos latinoamericanos,
al momento de enfrentar una preocupación honesta
sobre loS problemas macro, dejan de ser psicólogos
y asumen posturas socio1ógicas y/o políticas.
Creo que la ciencia básica tiene una relevancia social
extraordinaria. Es impresionante su importancia, y una de
las cosas que nosotros deberíamos hacer como psicólogos
es difundir a nivel popular los hallazgos de la ciencia
psicológica en un lenguaje simple, a fin de que los
periodistas, la gente, la opinión pública
conozca estos trabajos científicos en un lenguaje
comprensible que les permita efectivamente ver de qué
manera son relevantes. Esto se ve claramente en el caso
de la tortura chilena con relación a los derechos
humanos, cuya vio1ación ha ocurrido en todo el cono
sur de América, y sin embargo, hay psicólogos
que no saben qué pasó con los trabajos de
Milgram sobre obediencia hace mucho tiempo y que no obstante
han mantenido vigencia relativamente alta. Entonces yo no
creo que definitivamente la investigación básica
tenga que ser irrelevante, me parece que es posible conciliar
el interés teórico, el interés científico,
el interés empírico con los intereses de la
relevancia de la aplicación social.
E ¿Esto
implicaría algún cambio en la metodología
o considera usted que la metodología es suficientemente
sólida, bien fundamentada como para trabajar en estos
nuevos problemas de carácter macro?
J.F.V. Yo pienso
que efectivamente también habría que ver la
forma de conciliar. Considero que las metodologías
como tales no necesariamente están definidas a priori
de loS problemas. Me explico: en Chile muchas veces se encuentra
uno con estudiantes que dicen: yo quiero hacer mi tesis
pero con metodología cualitativa, antes de definir
el problema. Pienso que, efectivamente, la complejidad,
la naturaleza y la definición del problema van a
definir los procedimientos metodológicos frente a
los cual es yo no tengo ningún inconveniente en aceptarlos
todos; si el problema amerita una investigación cualitativa,
muy bien; si amerita una investigación cuantitativa,
también. Pero lo que yo planteo es ver de qué
manera se puede estudiar mejor el fenómeno. Yo tengo
la impresión de que, en este momento, Latinoamérica
ha configurado un grupo de investigadores, un grupo de psicólogos
serios, responsables con los cuales es posible tener un
intercambio científico maduro, porque lo que me preocupa
es que a nivel de las generaciones jóvenes hay un
discurso descalificador cuando un investigador pertenece
a una postura que no es compartida por el resto. Por ejemplo:
toda aquella persona que trabaja con números se descalifica
como positivista, reaccionario, simplificador, etc.; quien
trabaja con metodología cualitativa es descalificado
porque se considera poco serio, especulativo, que no tiene
bases científicas, etc. y mi impresión es
que nosotros deberíamos configurar algún grupo
de élite en donde además de la seriedad existan
lazos de respeto y de amistad entre nosotros. En esa forma
se puede intentar comprender que lo que efectivamente uno
hace lo hace con la mejor intención y con la mayor
seriedad. Yo creo que eso sí lo tenemos ahora en
Latinoamérica y no lo teníamos diez 0 veinte
años atrás. Yo tengo la intención de
que, configurando algún grupo de investigación
a nivel latinoamericano, podemos realmente asumir la responsabilidad
de contribuir al desarrollo de líneas de trabajo
de la psicología. De una u otra manera, yo no quisiera
caer en situaciones de carácter iluminado, pero creo
que efectivamente la constitución de grupos de élite
puede generar algún tipo de progreso importante,
particularmente a nivel de Latinoamérica.
E Estoy completamente
de acuerdo y creo que ya tenemos la masa crítica
para poderlo hacer. Julio, ¿hay algún otro
tema al cual se quiera referir usted en relación
con el futuro de la psicología?
J.F.V. Sí,
uno que me parece muy importante. En los capítulos
que he escrito he señalado que el desarrollo de la
psicología en Latinoamérica ha pasado por
tres períodos: el primero es el desplazamiento de
la responsabilidad en el sentido de que la creación
de la psicología en Latinoamérica fue producto
de personas no psicólogas; luego hay un segundo período
que tiene que ver con la difusión de la responsabilidad
en el sentido de que como no existen instituciones responsables
para el desarrollo de cada una de las tres dimensiones de
la disciplina (me refiero a la ciencia, a la formación,
a la profesión), no habría instituciones dedicadas
o responsables en el desarrollo de cada uno de estos tres
campos. Sin embargo, en este momento creo que ya la situación
no es así; estamos enfrentando el problema de que
si no están las condiciones para la difusión,
y tampoco están las condiciones para el desplazamiento,
las únicas condiciones que nosotros tenemos ahora
son para asumir la responsabilidad. Entonces, a mí
me parece que la psicología debería ahora
empezar a buscar la forma cómo coordinar acciones
institucionales. En otras palabras: averiguar de qué
manera la SIP establece relaciones formales con la APA,
con la IUPsyS, con los grandes programas con el fin de establecer
relaciones institucionales de tal manera que las asociaciones
europeas, latinoamericanas, las anglosajonas, las internacionales,
asuman compromisos institucionales que no sólo dependan
de personas, sino de instituciones que asuman cada una la
responsabilidad para el desarrollo de la respectiva dimensión
de la psicología en su propia realidad. Me parece,
por ejemplo, que lo que nosotros intentamos hacer aquí
es la constitución de la task force para ver los
problemas de la formación del psicólogo de
las Américas. Es uno de los primeros pasos que cada
uno de nosotros deberíamos dar.
E Hablemos
de usted, de su trabajo, de lo que quiere hacer en el futuro
cercano, de las cosas que quiere emprender. ¿Cómo
quiere continuar usted su trabajo vital en el resto de la
vida?
J.F.V. En este momento
tengo un trabajo que me ha significado una gran satisfacción,
que es el encargo que me ha hecho la SIP de la publicación
del libro sobre los problemas centrales para la formación
académica y el entrenamiento profesional del psicólogo.
Éste es un gran proyecto que probablemente continúe
y tengamos la posibilidad de publicar un segundo volumen
con los países que no están incorporados en
el primer volumen para el XXIX Congreso Interamericano de
Psicología de Lima de 2003. Dentro de esta misma
línea, la configuración de la task force podría
significar también la posibilidad de tener algún
tipo de reunión para la configuración de una
red interamericana sobre la formación, y probablemente
también para la generación de algún
número especial del International ]ournal of Psychology
sobre el tema de la formación, de manera que esta
línea tiene probablemente trabajo fácilmente
para unas diez años más en la medida de que
además se van a generar problemas. Las entidades
de acreditación nacional en Chile, por el hecho de
haber pasado nosotros de tener dos escuelas de psicología
a casi cuarenta escuelas en este momento, el Gobierno ya
entendió que algo hay que hacer al respecto y naturalmente
se está configurando la Comisión Nacional
de Acreditación para la formación del psicólogo
en Chile. Me imagino que todo esto tendrá que ser
muy parecido a lo que ocurra en aquellos países que
tengan una situación similar a la nuestra en cuanto
a crecimiento inorgánico y no clasificado de las
escuelas de psicología. Por la otra línea,
yo sí quisiera también, dentro de la misma
perspectiva, dedicar un gran esfuerzo a probar que la investigación
científica en la formación del psicólogo
es absolutamente fundamental. Mi percepción es que
el psicólogo, aunque después de graduado no
haga nunca más investigación científica
la va a necesitar siempre, de tal manera que para mí
es un tema fundamental para formar psicólogos, y
no necesariamente uno puede formar psicólogos dando
clases. En mi concepto, dictar clases de psicología
es muy distinto que formar psicólogos, y la formación
del psicólogo debe incluir la investigación
científica, de tal manera que entre estas dos grandes
líneas yo veo por lo menos diez años más
de vida dedicados a este trabajo de formación de
psicólogos para Chile y para América Latina.
E Le deseo
muchos éxitos y estoy seguro de que será su
trabajo muy útil y muy importante para la psicología
latinoamericana y mundial.